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Un vistazo a Marruecos y a su legislación sobre drogas.

Un vistazo a Marruecos y a su legislación sobre drogas.

Retomando otra vez el derecho comparado para los lectores de nuestra web, en esta ocasión, y con la intención de aportar algo de información al respecto para quién esté pensando pasar unos días de vacaciones en Marruecos, intentaremos dar unas pinceladas sobre la legislación reguladora de las drogas vigente en nuestro país vecino. Se trata de un lugar donde pasar unos días agradables, pero donde debemos ser cautos para evitar problemas mayores, ya que además de cambiar de Estado, también salimos de la Unión Europea, con todo lo que ello supone, en cuanto a la  merma y limitación de nuestros de derechos, pero sobre todo en cuanto al cambio de legislación, en particular sobre drogas, donde se deben dejar al margen muchas leyendas al respecto.

La no diferenciación en la legislación marroquí entre drogas duras y blandas, es decir de las que causan grave daño a la salud y las que no, el hecho de que se impongan penas excesivamente duras, aún comparándolas con las nuestras, en concreto en casos tenencia para consumo propio, y las importantes sanciones económicas que conlleva la simple tenencia,  además del tráfico de drogas en general, junto con el hecho, de poder llegar a estar en prisión preventiva según su legislación incluso hasta veinticuatro meses, prolongables por dos meses más hasta en cinco ocasiones son ejemplos de la dureza de las sanciones y del procedimiento penal al que nos podemos enfrentar si no actuamos con cautela y precaución durante nuestra estancia en el país vecino. En concreto se advierte por estudios refrendados en estos asuntos, que en temas de drogas se suele hacer uso, incluso varias veces, de la prórroga de la prisión preventiva. 

Otra particularidad, que hace que las penas que ponen fin a estos procedimientos sean especialmente severas o que la dureza de la penas dependa del criterio del juez de turno, es el hecho de que la legislación de Marruecos considera, tanto en el caso de tenencia para consumo propio, como en el caso de la tenencia destinada al tráfico de drogas, que se trata  igualmente de un delito considerado como grave.

En primer lugar tenemos que saber que la posesión de drogas, aunque sea para consumo propio, insistimos, de cualquier tipo de drogas (la legislación marroquí no diferencia entre duras y blandas) suponen una pena que puede variar entre un mes y cinco años de cárcel, en función sobre todo de que se sea reincidente o no. Además de lo anterior, se impondría una multa de 1.200 DH (107,594 €uros) de sanción administrativa, y una cuantía que se pagaría en aduana, que variaría en función del valor en el mercado negro de la cantidad incautada.

 Respecto del delito de tráfico de drogas las penas a imponer son superiores comparativamente con las nuestras, ya que, la pena de prisión a imponer se puede establecer dentro de un margen amplísimo, de cinco a treinta años de prisión, en función, sobre todo, de que se sea reincidente o no. Además de tener en cuenta lo señalado respeto de las sanciones económicas. En concreto, las penas que se suelen imponer, según estudios de estadísticas de jurisprudencia analizadas al respecto para la realización de este artículo, son de unos 10 años de prisión de media, si bien como hemos dicho la legislación no diferencia entre drogas duras y drogas blandas, los jueces, en la práctica si suelen tener en cuenta este factor en la dureza de las penas.

Atendiendo ahora, brevemente, más que a las penas en concreto, al Sistema y Procedimiento Judicial Marroquí, observamos que se trata de un procedimiento menos garantista que el nuestro, donde además, si se trata de procesos relacionados con el delito salud pública, las garantías en la práctica se ven aún más reducidas. Por ejemplo, si bien es cierto que las leyes si permiten a los jueces aplicar penas de libertad condicional o bajo ciertas circunstancias suspender la ejecución de pena de prisión, en la práctica, y sobre todo para temas de drogas en los que están imputados no nacionales no se suele utilizar esta posibilidad, siendo este un ejemplo no solo de la dureza de las penas sino también de la dureza y limitación de derechos que sufren los no nacionales, especialmente en asuntos de tráfico de drogas. Siguiendo con el análisis de las particularidades debemos también tener en cuenta además la actuación del Ministerio Fiscal, que tampoco es menos incisiva, como muestra el hecho de que, si bien la mayor parte de los asuntos de drogas son vistos por Tribunales de Primera Instancia, la fiscalía suele apelar todas sus sentencias en estos asuntos ante la Corte de Apelación que corresponda siempre que no se impone la pena solicitada, es decir, la más amplia posible.

Como se puede observar, es importante actuar con cautela en asuntos relacionados con drogas, y también con cánnabis, en nuestro vecino del sur, ya que, además de lo que conlleva tener algún problema legal en cualquier país extranjero, tales como tener que pedir ayuda al consulado de nuestro país, no entender el idioma, desconocer las leyes, tener que contratar a un abogado sin todas las garantías, en Marruecos, en contra de lo que se pueda pensar, las leyes y los procedimientos que regulan los delitos de drogas, tenencia para consumo y tráfico son especialmente duros, y más con ciudadanos extranjeros. Por supuesto, estas cuestiones jurídicas dependen de su aplicación práctica y por tanto, de la mayor o menor tolerancia con el consumo o, de la menor o mayor corruptela que pueda existir. Evidentemente, en zonas como el Rif, lugar de consumo y cultivo tradicional los problemas suelen ser menores en cuanto al consumo, aunque siempre es recomendable cierta discreción sobretodo en época de Ramadán.

Ya para terminar comentaremos brevemente, la ya referida multa de aduana, otra medida particular, que hace aún más inquisitorio el tratamiento de los problemas de drogas a los que se enfrentan los ciudadanos extranjeros en Marruecos. Como ya hemos comentado, además de una previsible dura pena de prisión y una multa para pagar al Estado, se tiene que pagar una multa al servicio de aduanas que dependerá del valor de la sustancia incautada en el mercado negro, esto quiere decir, que una vez se cumpla la pena de prisión a la que se haya sido condenado, solo se conseguirá la libertad una vez estén abonadas todas las multas, de no pagarse se impondrá una pena de prisión compensatoria que como máximo será de dos años de prisión. Queda decir que se puede evitar cumplir la pena de prisión compensatoria por no pagar las sanciones aportando un certificado de pobreza que se elaborará con informes del ayuntamiento de la última residencia del detenido, con informe de la Agencia Tributaria y con un certificado del Registro Central de la Propiedad que demuestre que no se tienen propiedades.

Por lo tanto, y en conclusión, es importante tener en cuenta todo lo indicado si viajamos a Marruecos y no dejarnos llevar por falsas creencias al respecto, ya que de no ser así podemos tener alguna mala experiencia. Como hemos tratado de resumiros, muchas y muy graves pueden ser las consecuencias y situaciones a las que nos podemos llegar a tener que enfrentar si nos vemos envueltos en algún problema de drogas en Marruecos, por lo que os recomendamos la mayor de las precauciones para evitar que unas vacaciones o una pequeña estancia se conviertan en una desagradable experiencia.

 

Equipo de Redacción.

Estudio Jurídico BROTSANBERT.

 

 

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